Urbasa y Andía

Al norte de Tierra Estella se encuentran las sierras de Urbasa y Andía, un amplio espacio (20.000 ha) que se convierte en uno de los principales atractivos de ocio de la zona.
Estas sierras, declaradas Parque Natural en 1997, constituyen espacios naturales de gran riqueza paisajística en los que se alternan los bosques de hayas, los «rasos» de fina hierba salpicados de enebros y brezos, y los roquedos. Los pastos de estas sierras son aprovechados por vacas, manadas de caballos, piaras de cerdos y rebaños de ovejas latxas, de las que se extrae la leche con que se elabora el reconocido queso de Urbasa.
Además, el Parque Natural de Urbasa-Andía es un lugar ideal para la práctica de diversas actividades al aire libre, como el senderismo, la bicicleta de montaña, los paseos a caballo, la escalada, la espeleología o el parapente.
De visita obligada para los amantes del senderismo y de los paisajes espectaculares, es el nacedero del Urederra, al que se accede atravesando encinares, robledales y hayedos. De la belleza de este río habla su propio nombre, Urederra (en euskera, «el agua hermosa»).

Estella-Lizarra

Aunque se tiene noticia de la existencia de un
pequeño núcleo de población, Lizarra,
perteneciente al reino de Pamplona, anterior
al desarrollo del Camino de Santiago, la ciudad
de Estella se consolida como población alrededor
de la ruta jacobea. Así, a lo largo del siglo XI
comienzan a instalarse en la orilla sur del río
Ega gentes venidas del sur de Francia que se
ocupan en actividades comerciales relacionadas
con el peregrinaje a Santiago. En 1090, el rey
Sancho Ramírez concede a los habitantes del
nuevo burgo un fuero especial para favorecer
la llegada de nuevos pobladores.
Paulatinamente, la vieja Lizarra se convierte
en la pujante Estella, jalón importante del
Camino de Santiago.